-Si, esta es mi nueva cabeza, aun me duelen los puntos.
-Ojalá cicatrice rápido.
-Si, es de alguien mayor, mucho mayor que yo
-Logré conservar mis ojos ¿Aun te gustan?
-No, no puedo simular el aleteo de esas pequeñas mariposas azules como tú lo haces con tus pestañas
-Espero llegar a lograrlo, ya sabes…poco a poco
-No, no los he conseguido aun, tú los tienes
-Supongo que no debí abrazarte tan fuerte
-¿Me los devuelves?
-¿Para qué los quieres?
-Ahh.. Comprendo
-No importa, aun creo en la regeneración tisular del alma, me saldrán unos nuevos, quiero que sean míos
-Mentí, no entiendo por qué o para qué quieres que no vuelva a abrazar o tocar nada más
-Quiero agarrarme de algo, necesito sujetarme de alguna cosa, ¿sabes?
-Aun no tengo equilibrio, me caigo muy fácilmente. Si todavía los tuviera…
-Quiero palpar, ya he olvidado la sensación del tacto
-No, no quiero que me toques, suficiente lo has hecho
-¿Por qué sigues viniendo?, ya te dije, no podemos estar
-Si, es difícil, lo sé…
-Te vi ese día, cerca a la cerca, estaba nublado, ¿qué hacías allí sentado? Noté que me mirabas
-Si, esa vez casi resbalo había mucho barro...
-Si, estas me las dieron las montañas, las necesitaba, las otras se malgastaron de tanto huir, no estaban hechas para eso
-Estas son más fuertes
-No quiero tener más tu boca, ni tu nariz. Me embriagué con el placer carmesí que desbordaban tus labios, me hastié, lo siento, mi cuerpo rechaza la sangre, aun no la asimila. Tampoco quiero sentir más tu respiración en mis mejillas, me marea tu olor a humo.
-Necesito una nueva clavícula, la mía no se ha sanado desde aquel día.
-No lo niegues más! Sabes que fuiste tú
-Aun siento tus dientes en mi cuello
-Mi perro necesita nuevas orejas, ¿le das las tuyas?
-Has que sus ojos vean por siempre, hazlo vivir una y otra vez, hazlo inmortal como yo
-¿Cuántas veces reutilizarás mi cerebro?